Todo/as sabemos que nuestro sistema educativo no es perfecto.

A veces nos pasamos años aprendiendo cosas que nunca vamos a utilizar.

Y otras veces, no aprendemos cosas que son fundamentales para nuestra vida.

Y uno de los grandes misterios de la vida para mí, sigue siendo el por qué no se enseña a las personas a hacer el duelo.

Y no estoy hablando del duelo tras una muerte.

Hablo del duelo como “soltar”, como actitud ante la vida.

En cierta manera, somos conscientes de que nada es para siempre, de que así como hay cosas que se inician y comienzan, hay cosas que se acaban y se alejan.

Podemos hablar de proyectos, relaciones, empleos, hogares o sueños: es parte del ciclo de la vida que algunas cosas terminen para que otras puedan comenzar.

En nuestra sociedad seguimos pensando que más es mejor, cuando esto no tiene por qué ser siempre así.

A veces es mejor viajar ligero/a de equipaje, en todos los sentidos que le queramos dar a la palabra.

Y para hacer esto bien, es necesario que aprendamos a hacer el duelo, para que el dolor y la angustia se reduzcan todo lo posible y para que no haya más sufrimiento del necesario.

No, no hay forma de que no duela cuando la pérdida es grande, pero sí que hay maneras de hacer que el tiempo de angustia se acorte, de reconocer que todas las fases que estamos atravesando son normales y de saber que siempre hay una salida al final.

Es bien sabido que cuando no se elabora bien una pérdida, ésta puede estar alterándonos durante muchos años, tal vez durante toda la vida.

Y no hay que inventar nada nuevo: el ser humano lleva enfrentándose a las mismas situaciones generación tras generación, siglo tras siglo. Y ha encontrado las maneras menos dolorosas y más eficaces de gestionar el adiós.

Para cualquier aspecto de la vida, desde el empresarial hasta el familiar, desde la amistad hasta la economía, es necesario aprender a hacer el duelo de la mejor manera posible.

Por eso cuesta entender que no se eduque a las personas en ésta parte tan importante de la vida.

Te prometo que en otro artículo trataremos sobre los diferentes aspectos del duelo.

Mientras tanto, te dejo con una pregunta:

¿Hay algún aspecto de tu pasado que aún no hayas soltado del todo?

Saludos.

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