Hola amigos/as:

Como os prometí cuando comencé con ésta página web, una de sus funciones va a ser la de haceros llegar la información sobre Psicología a la que las personas en general no suelen tener acceso.

Todo lo que os vaya contando es el resultado de experimentos por parte de científicos y profesores muy respetados. Todo será material de primera.

Para empezar, hablaremos de cómo influir en el comportamiento de los demás, para lo que la psicología ha inventado el eufemismo de “Técnicas Comportamentales Periféricas”.

Recordemos que la bondad o la maldad no está en una técnica que aprendamos, sino en los objetivos para los que la utilicemos. Una misma técnica se puede utilizar para seducir a una pareja, para conseguir que un niño se calme o para algún oscuro propósito.

Lo que sí está claro es que si nosotros/as no las conocemos y la otra persona sí, siempre estaremos en desventaja.

Comencemos, pues, con algo sencillo:

Todo el mundo piensa que para ganarte la voluntad de alguien, hay que hacerle un favor.

Pero todos sabemos que esto no suele funcionar, que las personas no suelen ser demasiado agradecidas, o son demasiado desconfiadas.

Aunque parezca mentira, la forma más efectiva de  comenzar a ganarte a alguien es pedirle un favor.

Esto ha sido demostrado muchas veces en experimentos controlados. Y no deja de tener cierta lógica.

Cuando hablamos de un favor, estamos refiriéndonos a algo muy pequeño y que no cueste esfuerzo.

Puede tratarse de una pequeña gestión  o de una búsqueda de información. Cualquier pequeña cosa que no haga sentir al otro que nos estamos aprovechando.

Por ejemplo, imagina que la otra persona tiene conocimientos de un tema en concreto, por ejemplo, viajes. Nos acercaríamos y le diríamos algo así como: “Hola, perdona, me han dicho que controlas de viajes y quisiera hacerte un pequeña pregunta…Estoy buscando un destino tranquilo para pasar unos días y no sé si elegir Brasil o Irlanda. ¿Tú qué opinas?.”

Generalmente la otra persona nos ayudará. Al hacerlo se sentirá un poco más útil e importante. Nos asociará con esas sensaciones y automáticamente estará mejor dispuesta.

En realidad, esto que os acabo de contar es también un viejo truco de terapeuta para comenzar a crear la relación con un cliente.

¡Pero eso no es todo!. Ésta técnica, que siempre es muy efectiva, funciona mucho mejor si quien pide el favor es una mujer y quien contesta es un hombre. Parece ser que para nosotros el hablar de algo que controlamos delante de una mujer que nos escucha con gusto es algo irresistible. ¡Qué le vamos a hacer!.

Como siempre, espero vuestras opiniones.

PREGUNTA: ¿Para qué voy a utilizar ésta técnica y cómo lo voy a hacer?.

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