Seguro que ya conoces la sensación:

Estás haciendo una dieta y de repente, como quien no quiere la cosa, te encuentras con que le has dado el primer bocado a un pastel, cosa que la dieta te prohíbe claramente.

Si eres como somos la mayoría de las personas, seguramente habrás pensado que “Bueno, ya que he caído, no importa si me como un buen trozo. Mañana seguiré con la dieta”.

A ésta reacción se le conoce como el fenómeno “QUÉ MÁS DA” y afecta a todos los aspectos de la vida que nos podamos imaginar, todos aquellos que tienen que ver con normas internas.

Suele ser el punto donde a menudo se rompen planes y proyectos. Suele ser ese pequeño desliz, tan peligroso, que puede hacer que fracasen planes a largo plazo.

Para evitar sus efectos,  aunque suene extraño, la primera norma es no culpabilizarse. Ten claro que si has hecho algo que no debías, te has equivocado, pero no por ello eres débil, inútil o incompetente.

Éstos pensamientos culpabilizadores nos dan ese plus de ansiedad que nos hace decir “QUÉ MÁS DA” y seguir adelante con lo que no nos conviene.

Lo que hay que hacer en ese momento es parar y pensar “Vaya, todos nos equivocamos alguna vez” y dejar de hacer lo que sea que estemos haciendo.

El problema de éste tipo de pensamientos con los que nos castigamos es que nos hacen sentir mal, lo que, contra toda lógica, nos hace equivocarnos aún más.

Cuando una persona tiende a castigarse de ésta manera, en el ámbito de la Psicología se le recomienda que se hable a sí mismo como lo haría con su mejor amigo.

Si tu amigo te dijera que ha discutido con su pareja, dudo mucho que le dijeras: “Normal, eres un impresentable y un egoísta. No sé cómo tu pareja está contigo y seguro que te abandona pronto”.

Éste tipo de cosas que nunca le diríamos a alguien querido, a menudo nos lo decimos a nosotros mismos. Y puede ser la causa de que a la mínima equivocación nos desanimemos en nuestros proyectos y planes.

Para labrarnos un futuro mejor debemos ser capaces de asumir nuestras equivocaciones como parte del proceso y nunca perder de vista nuestro objetivo.

PREGUNTA:¿En qué aspectos crees que se puede dar el fenómeno “¿QUÉ MÁS DA?”

 

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