Ya hemos decidido que queremos realizar un cambio en nuestra vida.

Hemos comenzado a fijar nuestros objetivos y nos hemos dado cuenta de que somos capaces de conseguirlos.

Hoy aprenderemos a dar el que tal vez sea uno de los pasos más agresivos que tiene que dar toda persona que quiera cambiar su vida de verdad: repasar nuestros “deberías”.

Todos tenemos una serie de creencia que damos por sentadas del tipo:

  • Deberías ser siempre una persona amable.
  • No deberías ser una persona ambiciosa.
  • Deberías mirar siempre por los demás.
  • Deberías tener pareja y ser feliz.
  • Deberías conformarte con lo que te ha tocado.
  • No deberías enfadarte.
  • Tienes que aguantarle todo a tu familia.
  • El dinero no es importante.
  • Eres débil y no tienes capacidades para conseguir nada más…

Todos nos vemos lastrados por una serie de creencias que nunca hemos cuestionado.

Si lo pensamos con detenimiento, estas creencias nos han sido impuestas por personas que no se han tomado el trabajo de saber cómo somos en realidad.

A lo largo de nuestra vida nos hemos ido creyendo una serie de principios que nos han impuesto los demás. Si fuéramos un poco mal pensados, podríamos decir que con el fin de disminuir nuestras capacidades y talentos y hacernos más manejables.

Nuestra tarea actual no es cambiar éstas creencias porque sí.

Lo que debemos hacer es conocerlas, saber de dónde nos vienen y qué efectos causan en nuestras vidas.

Si descubrimos que nos frenan y no nos interesan, es el momento de ponerlas en duda y cambiarlas.

En Psicología existe un fenómeno llamado “La profecía que se autocumple”-

Según éste principio, si me repiten a menudo que soy una persona estúpida, por ejemplo, y me lo acabo creyendo, terminaré comportándome como una persona estúpida.

Éste principio sirve para todos los rangos del comportamiento: alimentaré todas aquellas creencias que pienso que son verdad.

Es totalmente inútil el intentar modificar aspectos en mi vida si en el fondo creo que no los puedo cambiar.

Todas estas creencias han tardado años en implantarse en mi vida y la forma correcta de contrarrestarlas es mediante pequeños actos y pensamientos en dirección contraria.

Esto supone remover los cimientos de mi comodidad actual, pero los logros que se obtienen compensan con creces el esfuerzo.

La experiencia en el trabajo con personas me ha enseñado que sólo con éste paso ya se obtienen cambios espectaculares.

Pero ahora te corresponde a ti poner en duda lo que has recibido y empezar a colocar los cimientos de una vida mejor.

¡ES TU TURNO!

 

Espero tu opinión.

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