Sí, ya sé que el título del artículo es un poco fuerte, pero si lo lees hasta el final, te aseguro que acabarás dándome la razón.

Y encontrarás algo más interesante que la felicidad.

Como verás, la fotografía que acompaña a este artículo no es la típica de una persona sonriendo y enseñando toda la dentadura.

Porque tenemos el derecho a no estar siempre felices.

¿No te sucede que en ciertos momentos te hartas de ver imágenes de personas felices y sonrientes?

¿No te has preguntado nunca si eres una persona normal por no participar en este festival de alegría permanente?

Te voy a contar un secreto que la ciencia conoce muy bien: no estamos diseñados para ser felices todo el rato.

Sí, ya sé que es lo contrario de lo que dicen muchos gurús de la autoayuda.

Pero es que es cierto.

La felicidad es un negocio multimillonario.

Y un reclamo que no falla a la hora de vender cosas.

Pero no perdamos la perspectiva: no es mas que una de las seis emociones básicas.

La Naturaleza nos ha dotado, además de la alegría (felicidad) de la curiosidad, la ira, la tristeza, el asco y el miedo.

Cada una de estas emociones es extremadamente potente y sus funciones son insustituibles.

A menudo se nos olvida que cada emoción sirve para algo concreto, útil y práctico, a menudo ligado con nuestra supervivencia.

La alegría nos motiva, nos hace mirar al futuro con esperanza y nos trae a la memoria los mejores recuerdos del pasado.

Hace que celebremos la vida y que guardemos en la memoria ese recuerdo positivo que nos dará fuerzas en el futuro.

Éstas son algunas de las funciones de la Alegría.

Y se entiende que todas las personas quieran alcanzarla.

Pero no nos confundamos.

En ciertas situaciones puede ser peligrosa.

Las investigaciones nos avisan de que un exceso de felicidad:

  • Hace que pasemos por alto peligros evidentes.
  • Ayuda a que tengas conductas de riesgo.
  • Hace que nos cueste más ponderar todas las opciones…

Tal vez haya llegado el momento de que dejemos de hablar de felicidad y empecemos a valorar el bienestar. 

Porque el bienestar sí que está a nuestro alcance.

Y te contaré otro secreto: el ser humano no está diseñado para ser siempre feliz, sino para estar persiguiendo y consiguiendo objetivos personales.

Esa es la clave, lo que hace que nos sintamos vivos.

Somos seres que disfrutamos cuando vamos a por algo, cuando estamos intentando conseguir aquello que consideramos importante.

Por lo tanto, una vida sin objetivos, es una vida vacía, que va contra nuestra propia naturaleza.

Tanto es así que, en situaciones de Consulta Psicológica, es fundamental el que cada persona aprenda a fijarse sus propios objetivos.

Resumiendo: la felicidad total durante todo el tiempo, ni es posible, ni es deseable.

El bienestar continuo, sin embargo, sí que está nuestro alcance.

Podemos aprender a sentirnos bien la mayor parte del tiempo, sin sobresaltos, sin necesidad de mostrar sonrisitas de “selfie”, con un bienestar profundo, sereno y activo.

Si te parece bien, como ejercicio, te propongo que prestes atención a tus objetivos, los que para ti son importantes, los que hacen que te brillen los ojos.

Es un primer paso, pero es fundamental.

Y ya puestos, puedes ir deshaciéndote de los objetivos que te han impuesto otros, de los que pertenecen a otra época o de los que ya no te motivan.

Porque el bienestar y los objetivos son algo vivo, que va adaptándose a lo que nos sucede.

Y verás cómo los demás lo notarán desde el principio.

 

Saludos.

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