Ya has decidido que quieres hacer un cambio en tu vida o afrontar un nuevo proyecto.

Lo primero que necesitas es ser consciente de que eres capaz de hacerlo, de que podrás aprender lo necesario por el camino y dar los pasos que haga falta hasta conseguir tus objetivos.

Y no te lo van aponer fácil.

Por todas partes te llegarán mensajes diciéndote que no vas a ser capaz, que es una locura.

Recuerda siempre que todo el mundo intenta decirte lo que debes hacer y lo que no, pero nadie te dirá lo que puedes hacer. En el momento en el que te vuelves consciente de tus posibilidades, te conviertes en una persona  ingobernable, a la que no pueden utilizar para sus propios intereses.

Y una de las formas más efectivas de coartar a las personas es hacerles creer que no poseen el talento necesario.

Hay personas que cuando triunfan, hacen ver que se debe a un talento especial con el que han nacido y que los demás no poseen. Salvador Dalí era un maestro haciendo esto.

Pero la realidad nos enseña que el éxito es hijo de muchos padres: el talento, sí, pero además influyen las circunstancias sociales, el esfuerzo, la preparación,  el carácter, la salud, la suerte, los contactos,….

Imagina por un momento qué hubiera sido de Leonardo da Vinci si hubiera nacido en una tribu africana en lugar de en la Italia del Renacimiento. O si Winston Churchill hubiera sido hijo de un zapatero, en lugar de heredero de una familia de la nobleza. O si Bill Gates  hubiera vivido un siglo antes. O si Picasso hubiera sido ciego…

La idea de que carecemos del talento necesario es una trampa peligrosa, sobre todo porque todas las personas poseemos algún talento especial. Otra cosa es que lo desarrollemos o no.

Aunque desarrollaré el tema en un artículo posterior, te voy a dar un par de pistas para que comiences a localizar tu/s talento/s:

Una forma de localizarlo, es pensar en aquello que haces con mayor facilidad, de forma natural, sin esfuerzo: tal vez seas una persona comunicativa  o se te dé bien cuidar a los demás. Tal vez seas una persona con una imaginación extraordinaria o con una excepcional sensibilidad hacia la belleza. O puede que te guste el mundo de la estética o el  pensar soluciones que nunca antes se les han ocurrido a otras personas. Tal vez seas una persona orientada hacia la espiritualidad o hacia los problemas sociales.

Generalmente menospreciamos nuestro mayor talento, precisamente porque es algo natural y pensamos que debería ser algo extraño y extraordinario.

La otra pista es que suele ser aquello que más nos criticaban cuando éramos niños: nos decían que éramos demasiado soñadores, que hablábamos demasiado, que nos movíamos demasiado, que hacíamos demasiadas preguntas,…

Como ves, la falta de talento no es tu problema.

Te dejo con una estupenda frase de Coco Chanel:  “Triunfarás con lo que no te pueden enseñar”.

PREGUNTA: ¿Ya estás descubriendo tus talentos y para qué los vas a utilizar?.

Espero vuestros comentarios.

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