Seguro que en algún momento de tu vida has sentido una gran negatividad: sin esperanza y sin ilusión, todos los finales posibles te parecían malos.

¡Y qué decir de las personas, tan falsas y con tanto que ocultar…!

 

¡Pero no! No estamos hablando de eso.

Una crisis de negatividad la puede tener cualquiera, pero de lo que aquí hablamos es de personas que siempre viven en un mundo tan vacío de ilusión, de alegría y de sentido que toda muestra de vitalidad y alegría les molesta.

Puede que conozcas a alguien así: un familiar, un amigo, un compañero de trabajo,…o puede que la persona negativa seas tú y que no sepas cómo librarte de éste rasgo.

En éste artículo te explicaré qué es, el por qué de ésta actitud y el cómo librarte de ella.

Se trata de un tema importante, porque la negatividad es considerada un repelente social y el contacto con una persona así nos deja exhaustos/as, sin energía, sin alegría y con una visión de la vida llena de grises.

A la gente no le gusta convivir siempre con una persona negativa.

Y muy pocas personas saben que si se desea se puede salir de ese mundo tan oscuro.

Pocas veces nos planteamos qué siente la persona negativa.

Las últimas investigaciones demuestran que, además de una disminución de alegría vital, ésta actitud altera la memoria y la atención.

Afecta además al estado físico del cuerpo y a la calidad de las relaciones de todo tipo.

Esto es sencillo de comprender: TODO LOS PENSAMIENTOS Y ACTITUDES QUE SE MANTIENEN DE FORMA CONTINUADA, AFECTAN A TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA DE LA PERSONA.

Éste principio lo podemos utilizar tanto para mejorar nuestra vida como para empeorarla.

Vayamos, pues, desmontando ésta forma de vida para sustituirla por otra que nos permita mirar al futuro con alegría y esperanza.

El primer paso:

Lo primero, tenemos que comprender qué es la negatividad.

Aunque también se aprende, en realidad se trata de  un mecanismo natural que sirve para ponernos en lo peor y así prevenirlo.

Estamos todo el rato pensando en las peores situaciones posibles y en qué pasaría si éstas sucedieran.

Como ves, es una tendencia que choca de frente con el optimismo y la esperanza.

Está todo el rato respondiendo a la pregunta : ¿Y qué pasaría si…?

Aunque durante mucho tiempo ésta actitud nos ha ayudado a sobrevivir en épocas de catástrofes, lo cierto es que LA MAYOR PARTE DE LAS COSAS DE LAS QUE NOS PREOCUPAMOS NUNCA SUCEDERÁN.

Por lo tanto, ya ves que estás utilizando un mecanismo y una forma de hacer las cosas que no se corresponde con tu situación actual.

Si quieres, puedes leer el artículo “Cómo superar el pasado” para saber cómo dejar atrás toda esa carga.

Además, cada vez nos aleja más del punto de relax y bienestar que necesito para desarrollar al máximo todos nuestras potencialidadess y capacidades.

LA NEGATIVIDAD ESTÁ MUY UNIDA A LOS MECANISMOS DEL MIEDO.

El segundo paso:

Tenemos que comprender que es fácil caer en la negatividad. No debemos torturarnos por ello.

Tal vez se deba a que a lo largo de nuestra historia personal hemos tenido que enfrentarnos a situaciones que percibíamos como muy dañinas y peligrosas. O tal vez hayamos aprendido ésta actitud de personas que nos rodeaban.

O puede que la vida nos haya puesto en aprietos en los que sea difícil ver las cosas con claridad.

La cosa es que, como siempre, debemos tomar conciencia de nuestra situación y debemos decidir que queremos salir de ella.

 

No dejes que la negatividad te domine

Una decisión firme siempre es el paso más importante.

 

 

El tercer paso:

En éste tercer paso nos entrenaremos y volveremos a aprender que la negatividad no es más que ser esclavos de pensamientos que nos hacen sufrir, pensamientos que no tendrían por qué estar ahí.

Para ello te voy a proponer tres ejercicios que van a marcar una progresión en tu cambio:

Te invito a que los hagas con cierta constancia y verás cómo tu vida empieza a cambiar de color.

 

PRIMER EJERCICIO:

Vamos a empezar a educar a nuestra memoria para que no se centre únicamente en lo malo.

Para ello, escribe en un papel un pequeño listado de personas estupendas que hayas conocido en tu vida.

Si no se te ocurre ninguna, vuelve a pensar, porque seguro que has conocido a personas amables, buenas o generosas que han hecho algo por ti sin esperar nada a cambio.

Como verás, la negatividad oculta a la memoria los buenos recuerdos para crear un ambiente sombrío.

Nuestro trabajo es desenterrar tantos y tantos buenos recuerdos que tenemos.

 

SEGUNDO EJERCICIO:

Cada vez que me venga un pensamiento negativo, lo contemplaré, lo observaré y me diré “Renuncio a éste pensamiento negativo”.

Al principio nos costará, pero cuando veamos que al hacerlo no sucede nada, que solo era producto de nuestra mente, nos iremos animando a hacerlo más a menudo.

Y veremos que en realidad, la inmensa mayoría de los pensamientos que nos hacen sentir mal son absolutamente innecesarios.

Si practicas éste ejercicio de forma regular, verás cómo tu visión del mundo irá cambiando.

 

TERCER EJERCICIO:

Ya hemos visto que la negatividad es centrarse en pensar sobre aquello que no quiero que suceda.

¡Vamos a darle la vuelta a esa actitud!

A partir de ahora, céntrate en lo que sí quieres que suceda.

Piensa en tus planes, proyectos e ideas.

Céntrate en aquello que te hace sentir bien, visualízalo, siéntelo y deja que las sensaciones te invadan.

Recuerda que necesitas un cambio de actitud para que fluya lo positivo de la vida.

En realidad, lo que te propongo es que elijas lo que te hace sentir bien.

Piensa que tu elección no es entre el pesimismo y el optimismo.

Tu elección es entre la NEGATIVIDAD y la LIBERTAD.

por fin libre de la negatividad

Y en un estado de LIBERTAD has despejado el espacio mental y emocional para poder elegir qué es lo que vas a experimentar en la vida.

 

¡DISFRUTA DE LAS SENSACIONES!

 

Share This

Comparte:

Comparte éste artículo con tus amigos:

A %d blogueros les gusta esto: