“Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, había dos maestros zen que eran totalmente diferentes.

Uno de ellos buscaba la felicidad, en su sala de meditación siempre había flores y era un gran amigo de meditar con alegría.

Se dice que todos los días, antes de acostarse, soltaba una gran carcajada, como si la vida fuera un chiste que solo él entendía.

El otro maestro, sin embargo, era justo lo contrario:

Se pasaba el día llorando, la vida le parecía algo vacío y sin sentido. Su objetivo era prepararse para la muerte”.

 

Yo, personalmente, no sé cuál de los dos era mejor maestro, pero sí que sé con cuál de ellos me iría.

Ésta historia me recuerda siempre que el mundo del Desarrollo Personal, a menudo, está plagado de prejuicios.

A veces me encuentro con personas que piensan que el desarrollarse implica dolor, sufrimientos, traumas,…

En mi opinión, no creo que tenga por qué ser así.

Hay maneras más divertidas, juguetonas y amables de hacer las cosas.

Tal vez habría que cambiar la idea de que el camino tiene que ser largo y difícil.

Tal vez lo que importe sean las experiencias que vamos teniendo por el camino. Y cuanto más amables y alegres sean, mejor podremos avanzar en éste proceso llamado vida.

Esto no supone ser una persona inconsciente que cierra los ojos ante los aspectos más oscuros de la existencia.

Significa, sencillamente, el haber decidido cuál va a ser mi actitud ante la vida.

Es la decisión de sentirse cada vez mejor y convivir de forma agradable con uno/a mismo/a y con los demás.

A lo largo de los artículos, verás que te voy a ir explicando ejercicios y conocimientos que siempre tendrán un enfoque positivo.

Esto se debe a que la experiencia me ha enseñado que siempre es más productivo e interesante el ir desarrollando capacidades y talentos que el ir corrigiendo fallos.

Si desarrollo mis potenciales, los fallos y errores se corregirán solos.

Por lo tanto: ¡relax!

Para que veas cómo esto es posible, voy a proponerte un ejercicio.

Ya que hemos empezado el artículo con unos maestros budistas (zen), te voy a proponer un ejercicio budista que sirve para que nos sintamos mejor cada vez.

De hecho, si te acostumbras a utilizarlo, descubrirás cómo aumentan tus niveles de felicidad, y sus efectos se pueden prolongar durante días.

El ejercicio se llama METTA y se puede llevar a cabo en varios niveles de dificultad.

¡Y funciona!. De hecho, lleva siglos funcionando de maravilla.

Antes de explicártelo, sólo te voy a pedir una cosa: tómatelo como un experimento. Hazlo con una actitud de juego y de “a ver qué pasa”.

EJERCICIO:

“En un lugar en el que sientas tranquilidad, relájate.

Olvídate por un momento de los asuntos del día y céntrate en una persona a la que conozcas y quieras.

Seguro que al hacerlo te ha aparecido una sonrisa en la cara.

Tanto si la tienes delante como si no, mentalmente deséale que sea muy feliz, que todo le vaya bien y que tenga un día magnífico. ¡Y ya está!”

 

Ahora cuéntame: ¿Cómo te has sentido al hacerlo? ¿Bien?

Es una experiencia que relaja y saca lo mejor de nosotros. Sus efectos duran varias horas.

Pero, si eres una persona curiosa y juguetona, tal vez quieras dar un paso más:

 

“Entonces, fíjate en las personas que ves por la calle, elige a una (que sea desconocida) y deséale mentalmente que tenga un día maravilloso y sea muy feliz”.

 

Ya sé que éste ejercicio parece una tontería, pero los mejores y más efectivos suelen parecerlo.

Por último, y ya en el grado máximo de dificultad y sólo si te apetece, podemos hacer la versión más complicada:

Piensa en alguna persona con la que no te lleves demasiado bien y deséale también que le vaya bien y que sea feliz.

Te aseguro que esto funciona muy bien contra el rencor y la rabia. Y no, no te convierte en una persona bonachona ni estúpida.

Sencillamente te ayuda a liberar todo el potencial que el odio retiene.

Te recuerdo que estos ejercicios son para regular tus estados de ánimo, no los de la otra persona.

Notarás que si practicas éste ejercicio de vez en cuando, vas a notar sensaciones diferentes, a las que no me atrevo a poner nombre.

Como ves, te recomiendo que adoptes la actitud de persona exploradora, a la que le gusta experimentar y aprender.

Con ésta actitud ligera ante la vida, te sorprenderán los frutos que puedes ir recogiendo.

Como siempre, espero tus comentarios en la web (al final del artículo) o en la página de Facebook.

Y también puedes valorar el artículo con las estrellitas.

PREGUNTAS:

¿Estás de acuerdo con el artículo?

¿Has probado el ejercicio?

 

Share This

Comparte:

Comparte éste artículo con tus amigos:

A %d blogueros les gusta esto: